Y es preciso odiarte, tal vez lo merezcas;
Pero no te odio.
Y es preciso amarte, es mi deber;
Pero me lastima.
Y es preciso que nunca te perdone.
¿Pero mi noble corazón...?
No lo permitirá.
¿Y es precisamente obvio de quien es la culpa?
¿Mía?
Por seder ante ti.
¿O tuya por seder ante mi?
Pues obviamente y precisamente.
De ambos es.
¿Qué es?
La falta de amor; es.
De amor no, ¡de seguro lo hay!
De sus escasas demostraciones más bien.
Y es preciso; racionalmente.
Que nada es preciso.
Ni obvio.
Ni mucho menos; razonable.
Puesto lo anterior claro.
Es precisamente obvio que te amo.
Y que razonalmente no te comprendo.
No comprendo tu actitud hacia mi;
O hacia cualquier otra cosa.
Sin embargo como hacerlo,
Si a duras penas, me conozco a mi misma.
Y mi misma es un ser imperfecto.
Demasiado imperfecto diría yo.
Después de este trascendental y al mismo tiempo vanal análisis.
Solo tengo claro, hermano, que:
Ya que precisamente te amo y razonalmente para mi eres un misterio.
Es obviamente necesario que me enseñes razonadamente a amarte y precisamente a comprenderte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dejame un comentario si te gusto y si no una sugerencia :)